Cómo impermeabilizar una terraza

Cómo impermeabilizar una terraza

En 1936 (cuatro meses antes de que estallara la guerra civil española) nació un artista que seguramente ha arrancado más de una sonrisa (y más de una carcajada) a quienes estáis leyendo estas líneas. Mortadelo y Filemón, el botones Sacarino, Rompetechos, 13 rue del Percebe… ¿Os suena? Fue Francisco Ibáñez Talavera el encargado de dibujar todos estos personajes  y conseguir que pasáramos tantos buenos momentos con sus historias.

No quiero ni imaginarme lo que sería de nosotros si eso personajes existieran de verdad. ¿Os imagináis a Mortadelo y Filemón protegiendo nuestro país de espías enemigos? ¿O a Pepe Gotera y Otilio enseñándonos cómo reparar terrazas comunitarias en Barcelona? Podría ser un desastre. Si queremos saber cómo impermeabilizar una terraza mejor acudamos a expertos del sector con mejor reputación que estos dos chapuzas a domicilio. Una empresa experta en impermeabilizaciones podrá decirnos cuál es la fuente del problema y darnos soluciones duraderas. Si son pequeñas filtraciones (que no por pequeñas quiere decir que no tengamos que repararlas o que no debamos actuar rápido) posiblemente nos sirva con sellar las grietas y utilizar alguno de los diferentes tipos de pinturas elastoméricas que existen en el mercado y que son de fácil aplicación. Algún profesional puede indicarnos cómo impermeabilizar una terraza pero si el problema es más grave o los materiales son más delicados deberíamos encargarlo a empresas especializadas. Quizás sea necesario colocar tela asfáltica o incluso levantar el suelo de la terraza para llegar al problema en cuestión y repararlo. El tipo de terraza, la inclinación, incluso el lugar en el que está situado el edificio son elementos a tener en cuenta antes de realizar las obras de reparación.

Pepe Gotera (aquel personaje con bigote y bombín rojo) y Otilio (el trabajador forzudo con gorra azul de pintor) podrían decirnos cómo impermeabilizar una terraza pero, lo cierto es que  las preparaban bien gordas. Si bien Francisco Ibáñez nos hizo reír con esas historias descalabradas e hilarantes, no queremos que nos ocurra algo parecido en la vida real. Encontrarnos con chapuzas a domicilio seguramente nos haría llorar. Busquemos empresas de confianza y reparemos las filtraciones y humedades lo antes posible.